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27 Julio 2006
Una persona caía por un barranco y se sostuvo en las raíces de un árbol.
Arriba del barranco había un oso inmenso queriendo devorarlo.
El oso rosnava, mostraba los dientes, babeaba de ansiedad por el plato
que tenía delante suyo.
Y abajo, listos para tragarlo cuando cayera, estaban nada más y nada
menos que seis tigres tremendamente hambrientos. El levantaba la cabeza,
miraba hacia arriba y veía el oso rosnando. Cuando el oso daba una tregua,
oía el rugir de los tigres, próximos de sus pies.
Los tigres abajo querían comerlo, y el oso arriba quería devorarlo.
En determinado momento, el miró al costado izquierdo y vio una frutilla roja,
deliciosa, reflejando el sol. En un esfuerzo supremo, apoyó su cuerpo, sostenido solamente por la mano derecha y, con la izquierda, tomó la frutilla.
Cuando pudo mirarla mejor quedó admirado con su belleza. Entonces llevó
la frutilla a la boca y disfrutó su sabor dulce y suculento. Fue un placer supremo
comer aquella frutilla tan rica. Quizá me preguntes: "Pero, ¿y el oso?" .
Olvida el oso y come las frutillas!
¿Y los tigres? Mala suerte de los tigres, ¡come la frutilla!
Siempre existirán osos queriendo comer nuestras cabezas y tigres queriendo
arrancar tus pies. Eso es parte de la vida, pero es importante saber comer las frutillas, siempre. Nosotros no podemos dejar de comerlas sólo porque existen osos y tigres o si?.
Come la frutilla, no dejes que ella escape. Podrá no haber otra oportunidad para experimentar algo tan fascinante como es el día de hoy.
Cordialmente
Grupo libre empresa








